En el mundo actual tenemos un alto nivel de incertidumbre al tomar decisiones por el cúmulo de información que nos rodea, solamente la búsqueda del conocimiento y su análisis nos acercará a la verdad y por ende tomar decisiones apropiadas. Espero que con DEBES SABER, tengas una mejor visión y comprensión de algunos temas relevantes, las demás etiquetas son un complemento.
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martes, 22 de junio de 2010
sábado, 3 de abril de 2010
viernes, 2 de abril de 2010
viernes, 19 de marzo de 2010
El tema de la legalización del aborto en México
Haz click aquí para ver la comparecencia del Dr. Carlos Fernández del Castillo Sánchez, Director del Centro Mexicano de Ginecología y Obstetricia SC, ante la Suprema Corte de Jusrticia de la Nación, sobre el tema de la legalización del aborto.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Para comprender la crisis IV
Artículo publicado en La Jornada el 12 de febrero del 2010
Julio Boltvinik
■ Para comprender la crisis IV
Flores Olea: EU, locura histórica; Esquivel: México, pasividad gubernamental
Julio Boltvinik
■ Para comprender la crisis IV
Flores Olea: EU, locura histórica; Esquivel: México, pasividad gubernamental
La ponencia de Víctor Flores Olea en el seminario sobre la crisis, que organizó la Fundación Heberto Castillo y que he venido analizando en esta serie de entregas, comienza caracterizando el periodo de G. W. Bush en Estados Unidos como uno de locura histórica. Señala que, en opinión de muchos, la crisis actual es tan seria o más que la Gran Depresión: “la caída de Wall Street es al fundamentalismo del mercado lo que la caída del Muro de Berlín fue al comunismo”, dice citando a Stiglitz. Sin embargo, Flores Olea expresa sus dudas que estemos ante el fin del fundamentalismo del mercado por las presiones de sus beneficiaros. Cita a Stiglitz, quien dice que no fue un error sino una cascada de equivocaciones las que condujeron a la crisis actual. Enumera y comenta las siguientes: a) La permisividad de Alan Greenspan, quien al mando de la Reserva Federal permitió oleadas de liquidez, se retiró de la vigilancia de las instituciones económicas y alentó dos burbujas financieras: la de los punto com y la de los bienes raíces. b) Malos préstamos, complicados instrumentos y trampas que convirtieron al sistema financiero en un casino, mientras las autoridades “dejaron hacer, dejaron pasar”. c) La desregulación, que partió de la falsa premisa que el mercado y las instituciones se autorregulan, permitió una economía fundada en la especulación y en el traslado de la riqueza a unas cuantas manos. Flores Olea expresa aquí la duda de si Obama, con un equipo integrado por varios funcionarios que estuvieron en el origen de la crisis, será capaz de controlarlos. d) La disminución de impuestos a los ricos, instrumentada porque se pensaba que favorecería la inversión productiva, resultó un ingrediente más para favorecer la crisis porque contribuyó a la especulación. e) La tolerancia al maquillaje (fraude) contable en muchas empresas. f) Caos en las decisiones de los últimos meses del gobierno de Bush, donde se practicó una discrecionalidad casi absoluta en el rescate de empresas. Después de esta enumeración, Flores Olea analiza una las condiciones para la recuperación, la nacionalización bancaria, señalando que la confianza perdida en los sistemas financieros será una de las mayores dificultades para la recuperación. Dice que tanto Stiglitz como Krugman ven la nacionalización de los “bancos” como tal vez la mejor medida que puede tomarse, pues es una forma de salvar al sistema financiero sin otorgarles un regalo gigantesco a sus accionistas.
Gerardo Esquivel, después de una breve reflexión sobre el carácter inédito tanto de la crisis actual como de la respuesta de política económica en Estados Unidos, identificó en su ponencia, seis canales por los cuales la crisis se sentiría en México1: 1) afectaría las exportaciones mexicanas, sobre todo a 80 por ciento que van dirigidas al mercado de Estados Unidos, lo que disminuiría el empleo en los sectores que producen bienes exportables; 2) el turismo sufriría una caída importante, puesto que uno de los primeros ajustes al reducirse el ingreso de los hogares se da en las cuestiones de esparcimiento; 3) las remesas, que constituyen la principal fuente de divisas de la economía mexicana, se reducirían afectando a grupos poblacionales de menores ingresos concentrados en ciertas regiones del país; 4) la inversión extranjera se reduciría en todo el mundo, incluido México (véase en la Gráfica la caída de la inversión Bruta Fija Total), lo que se reflejaría en pérdida de empleos; 5) el precio del petróleo bajaría y ello afectaría los ingresos del sector público, lo que tendrá un costo en términos de gasto social y en infraestructura; 6) el peso se depreciaría. Todo lo anterior, dijo Esquivel, afectaría fuertemente la actividad económica y el empleo. Estimó una caída de hasta 6 por ciento en el PIB en 2009, hizo notar que sería similar a la de 1995, y pronosticó que la recuperación sería más lenta que en la crisis anterior por la falta de dinamismo de la economía mundial. Ahora sabemos que la caída fue todavía mayor (a pesar de que el pronóstico del autor casi triplicaba el del Banco de México en ese momento), mientras su vaticinio de una recuperación lenta sigue siendo acertado. Esquivel critica la actitud pasiva del gobierno mexicano y afirma que “a diferencia de lo que ocurre en otros países, en México las decisiones de política económica parecen responder a una lógica muy distinta a la de una situación de crisis”, lo que ejemplifica con la política del Banco de México de mantener altas tasas de interés, derivada de la percepción de que el riesgo inflacionario es todavía alto; y con la política de la SHCP que, “en vez de plantear la necesidad de un estímulo fiscal importante que pudiera compensar al menos parcialmente el choque negativo externo, ha decidido que esto no es necesario y se ha empecinado en aumentar el precio de insumos clave, como la gasolina y el diesel...”. El autor califica las medidas de política contra la crisis, anunciadas por el gobierno federal a principios de 2009, como “notoriamente insuficientes para atender un problema de actividad económica y empleo como el que es previsible anticipar para el país”.
Esquivel propone cinco medidas de política: 1) Enfrentar la crisis mediante una combinación acertada de políticas fiscales y monetarias expansivas, para lo cual es “necesario revisar el mandato del Banco de México...hacia un esquema con un objetivo dual (inflación y crecimiento). 2) “Revisar la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria que, al establecer un Déficit Fiscal Cero, limita enormemente la capacidad del gobierno de realizar políticas contracíclicas... debería establecerse una Regla Fiscal Estructural que nos permita ahorrar recursos en época de bonanza, los cuales podrían ser gastados en épocas de crisis”. 3) En ausencia de una reforma más general, debería establecerse un Seguro de Desempleo para los trabajadores formales que pueda ser el inicio de una verdadera reforma social y laboral en el país... [y que] tendría enormes beneficios para los trabajadores, además de que se volvería un programa anticíclico implícito en el diseño mismo de la política económica... [y] generaría incentivos muy importantes para que los trabajadores buscaran formalizarse...” 4) “Debe revisarse a la baja la tasa del IETU, ya que este impuesto, diseñado como un impuesto de control en épocas de crecimiento, puede tener efectos perniciosos en un momento de recesión, al obligar a muchas empresas a pagar impuestos a pesar de que estén incurriendo en pérdidas”. 5) Revisar a fondo el gasto público e implementar un verdadero programa de austeridad y eliminación de gastos superfluos, y destinar los recursos así ahorrados a gasto social y de infraestructura. Pocas medidas pero importantes y coherentes para establecer una política económica keynesiana y sustituir la neoliberal vigente. Araceli Damián, en su ponencia, coincide con las propuestas 1 y 2, y en la suya, Pablo Yanes coincide con la 1. Ambas propuestas han sido reiteradas por los partidos de izquierda.
Para comprender la crisis III
Artículo publicado en La Jornada el 22 de enero del 2010
Julio Boltvinik
■ Para comprender la crisis III
Julio Boltvinik
■ Para comprender la crisis III
Guillén: crisis del régimen de acumulación con dominación financiera
Arturo Guillén presentó una ponencia1 en la que se propone analizar los orígenes, causas y repercusiones de la crisis mundial. Sintetiza así su planteamiento inicial:
“El boom inmobiliario acompañó al boom de la nueva economía de los años noventa. Al concluir éste con la caída del Nasdaq, el sector inmobiliario continuó su expansión. La recesión 2000-2001 fue suave, en gran medida... [porque] la ‘burbuja de la nueva economía’ fue sustituida por la ‘burbuja de la vivienda’. El mundo siguió financiando el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos, lo que facilitó el sostenimiento del consumo y de la inversión [en este país]”.
Aunque aquí percibe con gran claridad el papel de las burbujas, Guillén no da el paso adicional: sostener que las economías capitalistas necesitan hoy estas burbujas, como lo hacen los neomarxistas Foster y Magdoff, seguidores de Baran y Sweezy2. Describe cómo entre 2000 y 2005 se aceleró el ritmo de inflado de la burbuja inmobiliaria y presenta una cronología de la crisis inmobiliaria: el crecimiento en la cartera vencida de las hipotecas subprime, la caída en la venta de viviendas, en el mercado de bonos y derivados vinculados al mercado inmobiliario, y en la bolsa de valores que se había venido inflando por influjo de la burbuja inmobiliaria. Explica que el auge artificial había impregnado todo el sistema financiero y que, por ello, fue afectado en su totalidad por el estallido de la burbuja inmobiliaria; explica también el carácter internacional de su inflado y estallido y, por ende, el carácter mundial de la crisis. Advierte que las bruscas bajas en las tasas de interés decretadas por la Fed (banco central de Estados Unidos) y por otros bancos centrales, conllevan el riego de deflación (baja de precios: lo opuesto a la inflación) como la que vivió Japón en los noventas.
Guillén busca “las causas de fondo” de ésta, la más severa de las crisis desde la Gran Depresión, en la explicación que la escuela regulacionista (Aglietta, Chesnais y otros) fórmula de la crisis de los setenta: como crisis del modo de regulación y del régimen de acumulación fordista. Guillén concibe también como una crisis asociada a la baja de la tasa de ganancia y que llevó, como reacción, a un conjunto de transformaciones impulsadas por los segmentos más poderosos del capital y por los gobiernos, para “hacer frente a los problemas de valorización del capital”, entre ellas “una ofensiva de gran envergadura del capital contra el trabajo que aún continúa y que se acentúa con la crisis global con el fin de contrarrestar la baja en la tasa de ganancia”. Entre las medidas de esta ofensiva incluye la “instauración de un régimen de acumulación con dominación financiera” (ofinanciarización), que en la ponencia de Boltvinik aparece no como algo deliberado sino como una forma espontánea de keynesianismo privado. Guillén explica que la financiarización significa que la esfera financiera somete a la economía real a sus necesidades; que el valor de mercado de las acciones pasa a ser el criterio de rentabilidad de la empresa; y que ésta queda ahora sometida a los accionistas mediante controles a priori y ya no sólo a posteriori. En la esfera financiera la financiarización se expresa, añade, por la bursatilización, el papel creciente de la banca de inversión, los fondos institucionales y otros fondos privados. Sin embargo, lejos de brindar mayor estabilidad estructural, el régimen de acumulación con dominación financiera elevó la fragilidad y los riesgos sistémicos de la estructura financiera, precisa.
Guillén sostiene que la crisis actual es una crisis de deuda-deflación “como lo han sido todas las grandes crisis financieras del capitalismo”, pero afirma que ahora la deflación abierta es contenida por la política monetaria y fiscal y se “manifiesta a través de periodos prolongados de estancamiento económico con la reproducción de estructuras financieras frágiles validadas con el uso de los mecanismos estatales anti-depresión”, como los programas de salvamento (compras estatales de bonos y derivados tóxicos). Sin embargo, añade, no siempre se logra contener la deflación abierta: en marzo de 2009 “los precios al consumidor registraron una declinación de 0.4 por ciento, la primera desde 1955” en Estados Unidos, y en agosto de 2009 “veintiún países registraron decrecimientos mensuales en los precios al consumidor”. Señala que, aunque a partir de marzo de 2009 se está inflando una nueva burbuja bursátil (que lleva ya un aumento acumulado de 64 por ciento en el índice mundial de bolsas, MSCI), “está por verse si es sostenible”, pues es bueno recordar, añade, que las “bolsas tuvieron durante la depresión de los años treinta episodios pasajeros de optimismo, por algunas semanas o meses, para volver posteriormente de nuevo a la apatía”, y que “algo semejante ocurrió en Japón durante los años noventa”. Por otra parte, señala que “la crisis inmobiliaria representa el colapso de la bursatilización y, en un sentido más amplio, de un régimen de acumulación dominado por las finanzas”. Concluye, por ello, que las posibilidades de que Estados Unidos repita la experiencia japonesa de estancamiento económico durante toda una década, están abiertas.
Describe lo que llama el “despliegue de la recesión generalizada” con datos del PIB hasta el tercer trimestre de 2009 y del desempleo hasta noviembre de 2009, para concluir que la actividad económica se ha paralizado en prácticamente todo el mundo con una sincronía sin precedentes. Oficialmente la recesión en EU tenía ya una duración de 20 meses, señala, haciendo de éste el ciclo depresivo más largo de la posguerra. En sus datos se aprecia que el PIB se contrajo durante cuatro trimestres consecutivos con un pequeño rebote en el tercer trimestre de 2009 y que la inversión fija lleva ya siete trimestres de contracción continua. Guillén identifica que al primer trimestre de 2009 se encontraban, con el criterio convencional, en recesión más de 20 países. La tasa de desempleo abierto en Estados Unidos más que se duplicó entre febrero de 2008 y noviembre de 2009 (de 4.8 por ciento a 10 por ciento) y en la Unión Europea aumentó en 50 por ciento: de 6.7 por ciento a 10 por ciento (véase gráfica) y todas las predicciones apuntan a que, aunque se recuperara la economía, el empleo no lo haría sino, en el mejor de los casos, mucho después. Guillén termina con una observación muy aguda:
Si bien los programas anticrisis de los gobiernos han implicado la movilización de enormes sumas de capital para estabilizar los mercados financieros y para contener la recesión, pareciera partirse de la idea de que una vez controlada la crisis mediante mecanismos keynesianos, todo volverá a ser como antes y el orden neoliberal será reestablecido sólo mediante ajustes menores. Los bancos y las corporaciones vuelven a las andadas y reanudan el carrusel de la especulación. ¡Business as usual!
viernes, 15 de enero de 2010
Para comprender la crisis II
Artículo publicado en La Jornada el 15 de enero del 2010
Julio Boltvinik
■ Para comprender la crisis II
Julio Boltvinik
■ Para comprender la crisis II
Luis Arizmendi, en el Seminario de la Fundación Heberto Castillosobre la crisis que vengo reseñando en esta serie, presentó una ponencia llena de ideas y conceptos esclarecedores. Empieza señalando que la crisis contemporánea es la crisis más compleja, de mayores alcances y riesgos de la historia moderna y que llegó a contrapelo de la euforia que acompañó el crecimiento de fin del siglo XX y primeros años del XXI, visto como el símbolo de un nuevo capitalismo que, al globalizarse con el neoliberalismo, llegaba para vencer y dejar atrás la repetición cíclica de las crisis. En el discurso convencional, agrega, el desarrollo del poder planetario, que depreda la naturaleza y la sociedad, se transfigura en la ilusión de un progreso económico y social indetenible. Arizmedi añade que la teoría crítica se vuelve imprescindible ante esta crisis radical, y subraya la vigencia de la formulada por Marx. En las crisis, de modo cada vez más esquizoide se entrecruzan progreso y devastación, dice Arizmedi, y podemos añadir que esto es aplicable al capitalismo incluso sin crisis. Hace explícito un rasgo del capitalismo implícito en la ponencia de Bartra (véase entrega del 08/01/10): Sin dejar de ser efectivos los adelantos de la técnica moderna, otras trayectorias enteramente posibles de desarrollo tecnológico son bloqueadas para hacer prevalecer las que sirven al poder planetario. Porque pone en riesgo los fundamentos sociales y naturales mismos de la civilización, la crisis actual es caracterizada, brillantemente por Arizmedi, como crisis epocal que se conforma, y en ello consistiría su especificidad, por tres crisis: 1) el colapso de la configuración neoliberal de la mundialización capitalista; 2) la cuarta gran crisis de la historia del capitalismo moderno; y 3) la crisis ambiental mundializada. Abordo sólo las dos primeras por razones de espacio.
Arizmedi sostiene que la configuración actual del capitalismo no es neoliberal, porque (siguiendo a Wallerstein) sostiene que la configuración liberal actuaba como contrapeso de la violencia económica anónima que conlleva el capitalismo, impulsando la elevación del nivel de vida de la población e introduciendo procesos electorales (no democracia, porque se trata de un simulacro para rotar el poder entre grupos de la clase política funcionales al poder empresarial). Por ello el nombre neoliberal le parece un eufemismo y lo sustituye por el de configuración cínica que es aquella que deja operar sin restricciones el dejar hacer, dejar pasar, para hacer del mercado la entidad que define los heridos y los muertos. Aunque para muchos de nosotros el dejar hacer, dejar pasar es el lema del liberalismo, la clasificación de configuraciones capitalistas que presenta Arizmedi(que incluye la fascista) es muy sugerente: en la medida, dice, en que el cinismo constituyó una configuración que desmontó múltiples restricciones, privatizando, subordinando a las naciones al mercado planetario, propició desregulaciones de tal alcance que impactaron negativamente el proceso de reproducción social que se expresa en la crisis mundial alimentaria y en la mundialización de la pobreza.
Tipifica tres configuraciones de la economía mundial alimentaria en el Siglo XX. La segunda de ellas, el predominio mundial de la agricultura de EU y subordinación y dependencia alimentaria del grueso de naciones, se basó en el desfinanciamiento estratégico del campo en muchos países subdesarrollados (incluido México), combinado con enormes subsidios a la producción cerealera en EU. La crisis alimentaria, concluye, es el tránsito de la vulnerabilidad al hambre, no porque estas naciones carezcan de la capacidad productiva para autoalimentarse, sino porque sus capacidades económicas son cínicamente refrenadas para garantizar ganancias extraordinarias para las transnacionales. La mundialización de la pobreza revela, dice Arizmedi, el profundo impacto generado por el cinismo histórico, lo que ilustra con cifras de un trabajo reciente de Hábitat (organismo de la ONU que se ocupa de la vivienda y su entorno) que muestran que el neoliberalismo ha incrementado la pobreza urbana en las cerca de 250 mil áreas urbanas hiperdegradadas (slums) existentes (véase gráfica). Arizmedi argumenta que la liberalización internacional de flujos de capital y mercancías (pero no de la fuerza de trabajo), llevó a una drástica reducción de los salariaos internacionales. Concluye señalando que los slums son la concreción histórica de la configuración cínica del capitalismo porque incluso con crecimiento económico el capitalismo de la vuelta de siglo produjo el mayor ejército internacional de reserva de su historia, lo que se agudizará con la crisis. Al concentrar la mirada en los slums, Arizmendi pone el dedo en la llaga del creciente desempleo y pobreza urbanas, pero deja fuera la creciente pobreza rural que su propio análisis de la crisis alimentaria y el de Bartra sobre la crisis del modelo capitalista en la agricultura, ponen de relieve.
Arizmedi identifica a la actual como la cuarta gran crisis del capitalismo, cuyo problema de fondo es que ante la tendencia hacia la automatización total del proceso productivo, tiene que imponer una tendencia inversa para mantener a los trabajadores en la producción y garantizar la generación incesante de plusvalía, porque de otro modo padecería su muerte. Por ello el capitalismo tiene, necesariamente, queentremezclar progreso y devastación. El decrecimiento económico, el aumento del desempleo mundial, la represión salarial, la disminución drástica de las remesas y el retorno de los migrantes, señala, constituyen efectos de la cuarta gran crisis que se vienen a sumar a la mundialización de la pobreza y a la crisis alimentaria, productos del capitalismo cínico. Explica la mundialización de la economía criminal por el altísimo nivel de desempleo juvenil mundial anterior a la crisis y la mundialización de la pobreza.
Al explorar críticamente la encrucijada de nuestro tiempo, abre la posibilidad de una transición que trascienda al capitalismo ya que, dice, en términos negativos la crisis ha puesto en el escenario la necesidad de un profundo cambio histórico, y en términos positivos existe hoy la capacidad material para volver realidad medidas de respuesta inéditas ante la crisis. Se requieren formas de [lucha] anticrisis que hagan valer anti y transcapitalistamente principios de seguridad de la reproducción nacional e internacional. Entre ellas destaca el principio de la desmercantilización y el proyecto del Ingreso Ciudadano Universal (ICU) que garantiza la reproducción vital de la sociedad desestructurando la mediación del mercado y que le quita el carácter obligatorio a la venta de la fuerza de trabajo: para los dominados modernos, dice, el ICU instalaría un cierto grado de independencia económica. Hubo aquí un amplio consenso en el Seminario de la Fundación Heberto Castillo, pues también en las ponencias de Damián, Yanes y Boltvinik se propone la puesta en práctica del ICU como salida anticrisis y como medida de transformación social.
jbolt@colmex.mx
viernes, 8 de enero de 2010
Para comprender la crisis I
Artículo publicado en La Jornada el 08 de enero del 2010
Julio Boltvinik
■ Para comprender la crisis / I
■ Armando Bartra y el Sexto Sol
El seminario La crisis capitalista mundial actual, organizado por la Fundación Heberto Castillo (FHC), se propuso examinar, en tres mesas redondas celebradas en el primer trimestre de 2009, los orígenes, la especificidad y consecuencias (en México y el mundo) de la crisis mundial iniciada en 2007. La primera mesa redonda se propuso explorar los orígenes de la crisis y en ella fueron ponentes Arturo Guillén y Víctor Flores Olea. La segunda mesa redonda se diseñó con la intención de explorar la especificidad de esta crisis y analizar la validez actual de las explicaciones marxistas. En ella participaron Armando Bartra, Luis Arizmendi y Julio Boltvinik. La tercera y última mesa se dedicó a explorar las consecuencias económicas y sociales de la crisis mundial en México. En ella participaron Gerardo Esquivel, Araceli Damián y Pablo Yanes. Me tocó a mí la coordinación del seminario y la preparación de las memorias (que pronto verán la luz). En la serie que hoy inicio, comentaré algunas ponencias tratando de destacar en qué nos ayudan a comprender la crisis. La brillante y original ponencia de Armando Bartra (AB), Sexto sol, tiene como trasfondo una bella cosmogonía prehispánica sobre los cinco soles que le sirve para enmarcar la idea del fin de época al que hemos llegado (y la necesidad de inaugurar el sexto sol), a lo cual nos resistimos por nuestra visión lineal del tiempo y el mito del progreso: “el devenir concebido como ineluctable marcha en ancas del desarrollo científico-tecnológico hacia un orden de abundancia total y certeza plena”. Por ello no nos percatamos de que vivimos una crisis civilizatoria inédita por sus múltiples dimensiones y su radical globalidad, que AB caracteriza así:
“...no es una crisis económica más, es un fin de fiesta, un cambio de época... los que se desfondaron no son sólo el entramado financiero, la producción y el mercado, también están exhaustos el modo de relacionarse con la naturaleza, los patrones de consumo y de urbanización, el modelo científico-tecnológico, el imaginario colectivo, la socialidad, la política, el Estado... Se esfuma igualmente el paradigma del progreso y con él la negación del pasado y la fetichización del porvenir... En un suspiro cósmico se consumió hasta la raíz nuestro modo de ser-en-el-mundo”.
AB aborda el pensamiento de Marx, de Baran-Sweezy y de Rosa Luxemburgo. Critica los abordajes endógenos (de los que exculpa sólo a Luxemburgo) porque:
“pecan de la misma unilateralidad economicista. Cojera que comparten con el sistema... Pero la crisis... es también y ante todo la crisis de una ruptura y una inversión por las que la esfera económica se autonomizó y se impuso sobre el resto de las relaciones sociales...es la crisis de la dictadura del valor de cambio sobre el valor de uso por la que hombre y naturaleza devinieron mercancías ficticias...es la crisis del avasallamiento del hombre de carne y hueso por el hombre de hierro. Y una crisis así demanda esclarecer las contradicciones endógenas del sistema económico en que se gesta, pero también y con más razón las exógenas... dar cuenta igualmente de los problemas que aquejan al valor de uso: la devastación capitalista del hombre y la naturaleza”.
A contrapelo de las tesis usuales, sostiene que la crisis actual es crisis de escasez y no de abundancia (lo que resulta muy polémico):
“Y es que el capitalismo contemporáneo no es un mundo de abundancia inicuamente distribuida sino un mundo de escasez extrema y generalizada, un mundo donde el agotamiento de los recursos naturales y sociales –incluyendo el espacio y el tiempo– ya no afecta sólo a los pobres sino también a los ricos, un mundo donde la amenaza de extinción pende sobre la propia especie humana.”
Bartra enumera seis “pústulas”, seis crisis: desorden climático, petróleo caro, guerras, hambruna, éxodo y depresión económica, que:
“remiten a la factura profunda –ontológica– del modo capitalista de producir; al pecado original del absolutismo librecambista consistente en que, como un Midas del código de barras, todo lo transforma en mercancía, incluso al hombre y la naturaleza –que proverbialmente no lo son– pero también al dinero que es un medio de cambio y no un producto entre otros”.
Bartra sostiene que, aparte de los seis flagelos, una fractura “mayor y transversal al sistema es el carácter progresivamente rentista del capitalismo”. Ejemplifica con el petróleo, la mayor parte de cuyo valor es renta, a la que define como “la forma que adopta en el mercado el beneficio económico que le genera al capital el empleo productivo de un bien natural escaso y diferenciado... tierra, agua, aire, biodiversidad, recursos del subsuelo, franjas del espectro electromagnético, ubicaciones privilegiadas”. Concibe la renta como “epifenómeno de la escasez, cuando ésta se presenta en el contexto de la producción capitalista”. Para reforzar su tesis de la escasez radical que produce el capitalismo, afirma que “hoy son escasos recursos naturales que hace 200 años parecían inagotables”. Sobre este punto analiza el pensamiento de David Ricardo, quien en su opinión desarrolló la concepción más penetrante sobre la renta. Concluye:
“La renta no es una perversión ocasional, un sobrelucro infrecuente y marginal. Estamos rodeados de rentas por todas partes...un sistema que debía sustentarse... en la acumulación de plusvalía generada por la inversión productiva, no sólo reproduce sino que amplía las fuentes de ingreso de raigambre precapitalista sustentadas... en la apropiación de recursos escasos... el capitalismo realmente existente se reveló como un sistema rentista donde la inversión productiva es un medio para realizar las rentas...”.
Ideas muy originales y sugerentes que, sin embargo, dejan fuera la renta más importante (como se apreció en las ponencias de Guillén y Boltvinik): la del dinero (Véase gráfica). Al final de su ponencia, AB mira hacia adelante:
“Necesitamos paradigmas alternos, necesitamos jubilar al capitalismo y despedir a sus acólitos, necesitamos desguazar al ‘autómata animado’ y fundir al ‘hombre de hierro’, necesitamos airear o de plano reinventar el Estado, necesitamos zurcir el tejido social... Y todo esto lo necesitamos no para ser libres, sabios, opulentos y felices sino simplemente para seguir vivos. Basta de prometer las perlas de la virgen al triunfo de ‘la revolución’; lo inmediato es parar el ‘molino satánico’ desbocado, después, ya veremos”.
En ese estilo informal que lo caracteriza, continúa diciendo:
“Todo indica que llegamos a un fin de capítulo en la gran narrativa histórica. Entre zapatazos y abucheos concluyó una de las fases más desmecatadas del capitalismo, y el mercantilismo absoluto está exhausto. La gran pregunta es quién pagará los platos rotos... Si el malcriado la libra con un zape, el costo correrá por nuestra cuenta y lo más probable es que vuelva a las andadas. En cambio, si se nos ocurre pronto un modo de producir que no se le hinque a las ganancias y nos animamos a ensayarlo, seguramente el precio será menor y el futuro más soleado”
Y en el párrafo final anuncia el Sexto Sol:
“Los de antes estaban en lo cierto: la historia es una narración integrada por capítulos sucesivos. Y el nuestro terminó. En cambio, me parece que los antiguos andaban errados al dejar en manos de los dioses la autoría de la novela... El sexto sol está a las puertas, pongámosle título al nuevo capítulo y empecemos a escribir...”
Julio Boltvinik
■ Para comprender la crisis / I
■ Armando Bartra y el Sexto Sol
El seminario La crisis capitalista mundial actual, organizado por la Fundación Heberto Castillo (FHC), se propuso examinar, en tres mesas redondas celebradas en el primer trimestre de 2009, los orígenes, la especificidad y consecuencias (en México y el mundo) de la crisis mundial iniciada en 2007. La primera mesa redonda se propuso explorar los orígenes de la crisis y en ella fueron ponentes Arturo Guillén y Víctor Flores Olea. La segunda mesa redonda se diseñó con la intención de explorar la especificidad de esta crisis y analizar la validez actual de las explicaciones marxistas. En ella participaron Armando Bartra, Luis Arizmendi y Julio Boltvinik. La tercera y última mesa se dedicó a explorar las consecuencias económicas y sociales de la crisis mundial en México. En ella participaron Gerardo Esquivel, Araceli Damián y Pablo Yanes. Me tocó a mí la coordinación del seminario y la preparación de las memorias (que pronto verán la luz). En la serie que hoy inicio, comentaré algunas ponencias tratando de destacar en qué nos ayudan a comprender la crisis. La brillante y original ponencia de Armando Bartra (AB), Sexto sol, tiene como trasfondo una bella cosmogonía prehispánica sobre los cinco soles que le sirve para enmarcar la idea del fin de época al que hemos llegado (y la necesidad de inaugurar el sexto sol), a lo cual nos resistimos por nuestra visión lineal del tiempo y el mito del progreso: “el devenir concebido como ineluctable marcha en ancas del desarrollo científico-tecnológico hacia un orden de abundancia total y certeza plena”. Por ello no nos percatamos de que vivimos una crisis civilizatoria inédita por sus múltiples dimensiones y su radical globalidad, que AB caracteriza así:
“...no es una crisis económica más, es un fin de fiesta, un cambio de época... los que se desfondaron no son sólo el entramado financiero, la producción y el mercado, también están exhaustos el modo de relacionarse con la naturaleza, los patrones de consumo y de urbanización, el modelo científico-tecnológico, el imaginario colectivo, la socialidad, la política, el Estado... Se esfuma igualmente el paradigma del progreso y con él la negación del pasado y la fetichización del porvenir... En un suspiro cósmico se consumió hasta la raíz nuestro modo de ser-en-el-mundo”.
AB aborda el pensamiento de Marx, de Baran-Sweezy y de Rosa Luxemburgo. Critica los abordajes endógenos (de los que exculpa sólo a Luxemburgo) porque:
“pecan de la misma unilateralidad economicista. Cojera que comparten con el sistema... Pero la crisis... es también y ante todo la crisis de una ruptura y una inversión por las que la esfera económica se autonomizó y se impuso sobre el resto de las relaciones sociales...es la crisis de la dictadura del valor de cambio sobre el valor de uso por la que hombre y naturaleza devinieron mercancías ficticias...es la crisis del avasallamiento del hombre de carne y hueso por el hombre de hierro. Y una crisis así demanda esclarecer las contradicciones endógenas del sistema económico en que se gesta, pero también y con más razón las exógenas... dar cuenta igualmente de los problemas que aquejan al valor de uso: la devastación capitalista del hombre y la naturaleza”.
A contrapelo de las tesis usuales, sostiene que la crisis actual es crisis de escasez y no de abundancia (lo que resulta muy polémico):
“Y es que el capitalismo contemporáneo no es un mundo de abundancia inicuamente distribuida sino un mundo de escasez extrema y generalizada, un mundo donde el agotamiento de los recursos naturales y sociales –incluyendo el espacio y el tiempo– ya no afecta sólo a los pobres sino también a los ricos, un mundo donde la amenaza de extinción pende sobre la propia especie humana.”
Bartra enumera seis “pústulas”, seis crisis: desorden climático, petróleo caro, guerras, hambruna, éxodo y depresión económica, que:
“remiten a la factura profunda –ontológica– del modo capitalista de producir; al pecado original del absolutismo librecambista consistente en que, como un Midas del código de barras, todo lo transforma en mercancía, incluso al hombre y la naturaleza –que proverbialmente no lo son– pero también al dinero que es un medio de cambio y no un producto entre otros”.
Bartra sostiene que, aparte de los seis flagelos, una fractura “mayor y transversal al sistema es el carácter progresivamente rentista del capitalismo”. Ejemplifica con el petróleo, la mayor parte de cuyo valor es renta, a la que define como “la forma que adopta en el mercado el beneficio económico que le genera al capital el empleo productivo de un bien natural escaso y diferenciado... tierra, agua, aire, biodiversidad, recursos del subsuelo, franjas del espectro electromagnético, ubicaciones privilegiadas”. Concibe la renta como “epifenómeno de la escasez, cuando ésta se presenta en el contexto de la producción capitalista”. Para reforzar su tesis de la escasez radical que produce el capitalismo, afirma que “hoy son escasos recursos naturales que hace 200 años parecían inagotables”. Sobre este punto analiza el pensamiento de David Ricardo, quien en su opinión desarrolló la concepción más penetrante sobre la renta. Concluye:
“La renta no es una perversión ocasional, un sobrelucro infrecuente y marginal. Estamos rodeados de rentas por todas partes...un sistema que debía sustentarse... en la acumulación de plusvalía generada por la inversión productiva, no sólo reproduce sino que amplía las fuentes de ingreso de raigambre precapitalista sustentadas... en la apropiación de recursos escasos... el capitalismo realmente existente se reveló como un sistema rentista donde la inversión productiva es un medio para realizar las rentas...”.
Ideas muy originales y sugerentes que, sin embargo, dejan fuera la renta más importante (como se apreció en las ponencias de Guillén y Boltvinik): la del dinero (Véase gráfica). Al final de su ponencia, AB mira hacia adelante:
“Necesitamos paradigmas alternos, necesitamos jubilar al capitalismo y despedir a sus acólitos, necesitamos desguazar al ‘autómata animado’ y fundir al ‘hombre de hierro’, necesitamos airear o de plano reinventar el Estado, necesitamos zurcir el tejido social... Y todo esto lo necesitamos no para ser libres, sabios, opulentos y felices sino simplemente para seguir vivos. Basta de prometer las perlas de la virgen al triunfo de ‘la revolución’; lo inmediato es parar el ‘molino satánico’ desbocado, después, ya veremos”.
En ese estilo informal que lo caracteriza, continúa diciendo:
“Todo indica que llegamos a un fin de capítulo en la gran narrativa histórica. Entre zapatazos y abucheos concluyó una de las fases más desmecatadas del capitalismo, y el mercantilismo absoluto está exhausto. La gran pregunta es quién pagará los platos rotos... Si el malcriado la libra con un zape, el costo correrá por nuestra cuenta y lo más probable es que vuelva a las andadas. En cambio, si se nos ocurre pronto un modo de producir que no se le hinque a las ganancias y nos animamos a ensayarlo, seguramente el precio será menor y el futuro más soleado”
Y en el párrafo final anuncia el Sexto Sol:
“Los de antes estaban en lo cierto: la historia es una narración integrada por capítulos sucesivos. Y el nuestro terminó. En cambio, me parece que los antiguos andaban errados al dejar en manos de los dioses la autoría de la novela... El sexto sol está a las puertas, pongámosle título al nuevo capítulo y empecemos a escribir...”
domingo, 3 de enero de 2010
La tercera Revolución Mexicana
Reporte Indigo en una edición especial nos presenta lo que sucedió en 1810, 1910 y un escenario probable en 2010.
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jueves, 3 de diciembre de 2009
Redes criminales organizadas
El periodista Misha Glenny dedicó varios años a una valiente investigación de redes criminales organizadas en todo el mundo, que han crecido hasta aproximadamente un 15% de la economía global.
viernes, 13 de noviembre de 2009
jueves, 12 de noviembre de 2009
México frente a la crisis
Un grupo de especialistas mexicanos, que se han reunido en la Ciudad Universitaria durante varios meses, ha considerado dar a conocer a la opinión pública su apreciación sobre la crisis actual del país, proponiendo un nuevo curso de desarrollo.
Los especialistas señalaron que en el marco de una crisis global, profunda y prolongada, la crisis económica mexicana no es resultado sólo de un desajuste de los mercados internacionales, sino de políticas erradas que han frenado el crecimiento y el avance social.
El déficit en las finanzas públicas es consecuencia de la falta de voluntad para desmantelar privilegios e introducir progresividad en el sistema tributario, así como del dispendio de recursos públicos, afirman.
La reforma hacendaria no debe limitarse a lo tributario, sino incluir compromisos claros y comprobables sobre el uso de los recursos.
El grupo de trabajo dio a conocer el documento “México frente a la crisis: hacia un nuevo curso de desarrollo”, que recoge propuestas emanadas de sus deliberaciones a lo largo de cinco meses.
México debe definir sus objetivos nacionales de manera que recupere y redoble el impulso al desarrollo industrial y la producción agropecuaria, y que emprenda nuevas formas de cooperación para financiar la construcción de infraestructura.
México debe emprender políticas anticíclicas que descansen en una estrategia agresiva de inversiones públicas, mediante una intervención más activa de la banca de desarrollo. Es preciso reconstruir la planta productiva nacional y retomar el objetivo de la autonomía alimentaria.
En la determinación de la política monetaria, el Banco de México debe considerar objetivos de crecimiento y de empleo, y no solamente de inflación.
México debe desarrollar un genuino Estado de bienestar basado en el acceso efectivo y exigible a la educación de calidad y a la salud para todos; un sistema único de pensiones y un seguro de desempleo moderno. Los mexicanos deben tener acceso a la seguridad social independientemente de su condición laboral.
La política hacia los jóvenes debe ser una política de bienestar que articule la acción del Estado. No corresponde a una dependencia o nivel de gobierno, sino que tiene que entenderse como una estrategia integral y transversal, explícita del conjunto de las instituciones públicas.
En suma, en la víspera del Centenario de la Revolución Mexicana y del Bicentenario de la Independencia nacional, México debe definir un nuevo curso de desarrollo para su tercer siglo como nación independiente.
El texto será enviado al Ejecutivo Federal a las dos Cámaras que integran el Congreso de la Unión, a los presidentes de los Congresos locales y a las cámaras del sector privado, entre otros.
El grupo está integrado por Eugenio Anguiano Roch, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Rolando Cordera Campos, Saúl Escobar Toledo, Gerardo Esquivel Hernández, Carlos Heredia Zubieta, David Ibarra Muñoz, Leonardo Lomelí Vanegas, Prudencio López Martínez, Mauricio de Maria y Campos, Ciro Murayama Rendón, Jorge Eduardo Navarrete, Norma Samaniego Breach.
También, Jesús Silva Herzog Flores, Francisco Suárez Dávila, Carlos Tello Macías y Enrique del Val Blanco. En las reuniones del grupo realizaron presentaciones sobre los temas de su especialidad Sergio Alcocer Martínez, Rafael Cordera, Fernando Cortés, Enrique Dussel Peters, Mario Luis Fuentes, José Narro Robles, José Andrés de Oteyza, José Antonio Pérez Islas y Antonio Yúnez Naude.
domingo, 8 de noviembre de 2009
viernes, 6 de noviembre de 2009
sábado, 3 de octubre de 2009
Para que México crezca
PARA QUE MÉXICO CREZCA
Actualmente las autoridades ven mal que se cuestione la política económica vigente, por lo que la mayor parte de la población, pobremente informada, tiene la percepción de que quienes toman las decisiones nacionales integran un sólido bloque que sabe lo que están haciendo.
La realidad es que entre nuestros especialistas en economía, existen opiniones no solo divergentes, sino frecuentemente opuestas sobre la metodología a seguir para lograr que México crezca. Estas decisiones nos están afectando a todos, por lo que conviene que aprendamos a conocerlas.
Para visualizar esta divergencia se transcriben algunas declaraciones de José Luis Calva, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM publicadas en El Universal
“Desde el gobierno del presidente Cárdenas, el desarrollo se había sustentado en una economía de mercado con un relevante intervencionismo del Estado como rector y promotor activo del desarrollo mediante políticas e instrumentos de fomento sectorial, como regulador del comercio exterior y de los mercados internos, inversionista en áreas estratégicas y promotor del bienestar social.”
“Bajo este modelo económico, el Producto Interno Bruto PIB de México se incrementó 15.9 veces (1,592.7%) durante 1935-1982, al crecer una tasa media de 6.1% anual y el poder adquisitivo de los salarios mínimos se incrementó 96.9%.”
“Por el contrario, la estrategia económica neoliberal aplicada entre 1983-2009 que comprendió liberalizar el comercio exterior, el sistema financiero y la inversión extranjera, reducir las políticas de fomento económico sectorial, etcétera – trajo consigo el paupérrimo crecimiento: el PIB sólo se incrementó 0.84 veces (84.3%) durante este período, al crecer a una tasa media de 2.5% anual y los salarios mínimos perdieron 69.4% de su poder adquisitivo.”
“El mundo cambia: El cataclismo financiero ha puesto en severa crisis al fundamentalismo de mercado, después de que ya había mostrado su fracaso en los países en desarrollo que se sometieron a los “programas de ajuste” y “reforma estructural”; mientras que los países del este de Asia que no se sometieron a los dogmas del Consenso de Washington lograron el crecimiento acelerado de sus economías (Corea del Sur, Taiwán, China, India, etcétera).”
“En lugar de haberse generado suficientes empleos bien remunerados en México, conteniendo la emigración, ocurrió lo contrario. De acuerdo con el Pew Hispanic Center Project, cinco millones 758 mil 800 mexicanos emigraron a Estados Unidos durante el período 1994-2006, o sea 442mil 984.6 por año.”
“Para empezar, hay que recordar que el TLCAN es un contrato vivo de asociación entre países vivos. Y, en general, la experiencia internacional muestra que los mejores procesos de integración económica no nacen completamente acabados.
“Joseph Stiglitz. - Al recomendar a Obama renegociar el TLCAN, señaló: “creo que debería darse una revisión que termine beneficiando a los pueblos de nuestros tres países y no sólo a unas cuantas empresas, que se resistirán a los cambios.”
¿Es posible un México con planeación y orden?
La improvisación y el desorden pueden subsistir por ignorancia, negligencia, ineptitud o porque existen intereses que se benefician de ella. Sin embargo, a la mayoría nos conviene un país que tenga idea a dónde quiere llegar.
Una planeación objetiva y competente, plantea no sólo QUÉ solucionar, sino el CÓMO hacerlo, creando un MARCO DE REFERENCIA que si está bien fundado, permite que las decisiones (Técnicas, sociales, financieras, legales, etc.) se manejen orientadas hacia un objetivo común, limpiando las desviaciones que pretendan generar intereses ajenos.
Distinguidos mexicanos han propuesto la necesidad de establecer un pacto nacional como el de la Moncloa que permitió que los españoles, después de una guerra civil, se pusieran de acuerdo sobre el país que les conviene a todos.
Esto NO ha sido posible en México; pero independientemente de los conflictos sociales, políticos y económicos que seguiremos viviendo, TODAVIA EXISTE LA POSIBILIDAD DE PLANEAR EN UN LAPSO RELATIVAMENTE CORTO, la mejor forma de aprovechar nuestros limitados recursos y nuestra gente, haciendo uso para ello de numerosos colegios y asociaciones profesionales, empresariales y No lucrativas, así como expertos de edad madura, que actualmente están ignorados.
Recientemente México vivió un ejemplo exitoso de planeación que no se había visto en décadas, cuando “El PLAN de Impulso a la Ingeniería y su Instrumentación PIIN” que promovió “La Voz Unificada de la Ingeniería”, permitió que el “Programa de Infraestructura” quedara incorporada como un Programa del Gobierno Mexicano, que es orgullo de la actual Administración.
Esta experiencia enseñó que para que las cosas sucedan en México, NO es suficiente formular la lista de obras por ejecutar; sino que se requiere de un diseño global, coherente y comprensivo que facilite instrumentar su ejecución.
Es necesario que los gremios que agrupan a los que sí saben TOMEN LA INICIATIVA de planear e instrumentar las políticas públicas con el apoyo de consultores especializados; en vez de esperar que quienes pueden ser muy ilustrados, pero que NO dominan el tema a resolver, se traten de poner de acuerdo en medio de múltiples presiones, haciendo esporádicas consultas a los que sí saben.
Nuestro país está urgido de políticas públicas en materia de:
a) Reintegración industrial,
b) Racionalización agropecuaria,
c) Defensa ecológica,
d) Desarrollo científico y tecnológico,
e) Energías alternas,
f) Información pública veraz y confiable,
g) Reforma fiscal,
h) Reforma educativa,
i) Reforma del sistema judicial,
j) Eliminar la pobreza a plazo determinado,
k) Programas de salud integrados y generalizados
l) Castigar la corrupción para reducirla en un plazo fijo, etc.
Tal vez no sea posible planear todo a la vez; pero NO es aceptable un México en el que NO nos podamos poner de acuerdo, cuando está a la vista el estancamiento general del país y del empleo y la supeditación a la voluntad de terceros.
México se sostiene, gracias al trabajo sacrificado de millones de mexicanos, de donde queda excluida la “Gente Bonita de la Privilegiada Casta Política Mexicana” y, para crecer, necesita de la participación de todos los ciudadanos mexicanos de todas las tendencias, de todas las profesiones y de todas las especialidades.
Hay que adaptar la política a lo racional,
NO a la inversa
Para quienes se preocupan porque México crezca,
la crisis actual abre la posibilidad de rectificar el rumbo.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Mensaje de Cantinflas, que no ha perdido actualidad
Mensaje que puede ser visto a la luz de nuestra actualidad.
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